Plan de demolición para 50 ciudades norteamericanas a causa de la crisis. «Shrink-to survive»(encoger para sobrevivir)

Mientras en Chile se discute el Plan Regulador Metropolitano de Santiago (PRMS), que entre otras novedades implica un importante crecimiento de la ya inmensa, horizontal e insostenible «mancha de aceite» de la ciudad de Santiago, en Norteamérica la administración de Obama está demoliendo ciudades para «achicarlas». Parece descabellado, pero desde el centro de la crisis del capitalismo están pensando que las ciudades no pueden crecer indefinidamente, ya sea por razones económicas o ambientales.

El crecimiento no es la opción, hay que achicar las ciudades

El modo de desarrollo de la mayoría de ciudades estadounidenses -muy similar al desarrollo de las ciudades chilenas y algunas latinoamericanas-, extensivo e ineficiente a base de viviendas unifamiliares (gran consumidor de suelo, favorecedor del uso del automóvil, de los grandes desplazamientos, de la contaminación, de la baja calidad de vida urbana…), empieza a acumular, además de problemas medioambientales, problemas logísticos debido al decaimiento económico acarreado por la crisis y al abandono de muchas de las viviendas.

La administración Obama está considerando planes de demolición de fragmentos de 50 ciudades norteamericanas económicamente deprimidas dado que su población ha descendido debido a la crisis y con el objetivo de condensar a sus habitantes y hacer más fácil y barato el acceso a servicios de sus ciudadanos. El plan, llamado “shrink to survive,” (encoger para sobrevivir) contempla la conversión de algunas de las zonas liberadas en bosques y áreas naturales.

La primera afectada podría ser la ciudad de Flint, sede original de General Motors (y protagonista del conocido documental de Michael Moore). Los políticos locales creen que la ciudad debería contraerse hasta un 40%, dado que el empleo había pasado de 89.000 a 8.000 habitantes, lo que ha provocado un éxodo palpable.

El experimento, idea de Dan Kildee, tesorero del Condado de Genesee, podría extenderse a 50 ciudades, identificadas por Brookings Institution (think-tank de Washinton) como con necesidades de decrecimiento para adaptarse a su nueva situación de declive. La mayoría son ciudades industriales del “rust-belt” del medio-oeste americano y del noreste. Incluirían Detroit, Philadelphia, Pittsburgh, Baltimore y Memphis.

“La verdadera pregunta no es si estas ciudades decrecen o no -todos estamos decreciendo- sino si debemos dejar que esto ocurra de una manera destructiva o sostenible”, declara Mr Kildee. “El declive es un hecho en Flint. Resistirse a ello es como resistirse a la gravedad”.

“Lugares como Flint han tocado fondo. Están en un punto donde es mejor empezar a derruir muchos edificios”, dice Karina Pallagst, directora de Shrinking Cities en un programa de perspectiva global de la Universidad de California, Berkeley.

La propuesta nos parece muy atractiva como evolución hacia un modelo de ciudad norteamericana más compacto, optimizado y densificado, aunque es cierto que el “hacer y deshacer” no es una metodología precisamente sostenible. Por eso creemos que el modo en que se lleve a cabo será definitivo: tanto en cuanto a resultado final de la nueva organización como en cuanto al procedimiento de “eliminación” de estos fragmentos de ciudad. Nos excita especialmente el diseño de un procedimiento de desmontaje – montaje y recuperación de las “áreas desurbanizadas” basado en mínimos consumos energéticos y materiales.

Más información sobre la noticia aquí y aquí.

Y también recomendamos el proyecto Shrinking Cities, que analiza el decrecimiento de ciudades vinculadas a la des-industrialización y des-urbanización y plantea estrategias de acción en este contexto.

Las shrinking cities, de traducción confusa, algo así como ciudades en contracción. Hemos ido recopilando enlaces estas semanas a medida que surgían. Un tema de actualidad por lo visto en Estados Unidos, donde la crisis está golpeando fuertemente a ciudades como Detroit, tanto a nivel económico como a nivel de pérdida galopante de población, que deja la ciudad ante las terribles perspectivas de la industria automovilística. Y a la crisis se suma el plan de estímulo de Obama, que genera una ola de dinero para intervenir y se sugiere utilizarlo para demoler ciudades y barrios enteros como forma de empezar de cero o soltar lastre. Fase reset parece que toca. Borrón y cuenta nueva. Aquí paz y después gloria.

En el blog Economía urbana podemos encontrar una primeras referencias sobre los planes de demolición que está empezando a considerar la administración estadounidense. Ciudades del cinturón rust belt, antiguo pulmón económico del país (Detroit, Pittsburg, Philadelphia, Baltimore, Memphis,…) tienen como perspectiva actuar a golpe de bulldozer para sobrevivir (US cities may have to be bulldozed in order to survive). Flint, Michigan, ha visto cómo un tercio de sus edificios construidos se encuentran actualmente abandonados, una situación insostenible a todas luces que parece exigir reestructurar la base territorial de la ciudad para ajustarla a la realidad. Algunos consideran que extender una intervención de este tipo será una ruina para el futuro de las ciudades (Bulldozing our cities may wreck our future):

The plan makes sense on some level, but it’s disturbing on another. Anyone who’s driven by miles of empty lots in Detroit knows that urban demolition does more than destroy blight. It also erases history and what a city was. Traces of the past have always been jumping-off places for the next chapter (think rehabbed Victorians or sleek post-industrial lofts). And, of course, the back-to-nature plan — which could be used in cities such as Memphis, Baltimore, Philadelphia and others — is fundamentally an admission and may be an assurance that these cities will never rise again.

También en el artículo Demolition a Wrong Answer For Imperiled Neighborhoods se critica esta posibilidad porque abandona precisamente la idea de aprovechar la capacidad de las comunidades locales para generar respuestas a lo que no deja de ser, más allá de la problemática urbanística, una problemática social que es la que lleva a los habitantes de estas poblaciones a abandonar sus casas y a las empresas a cerrar sus negocios. Algo que la ciudad de Detroit conoce perfectamente y que podría extenderse a muchas más ciudades del país.

Por su parte, Richard Florida también ha escrito sobre el tema contextualizando históricamente este tipo de planes y propuestas. Entre otras cosas, enlaza a un post de Ed Glaeser que suscribo en parte, ya que aboga por preocuparnos menos por si las ciudades pierden o no población y más sobre si la población tiene acceso a las aportunidades que la vida urbana le promete od ebería prometerle:

Eighteen months ago, I suggested that Buffalo wasn’t about to come back any time soon. I argued that would be far wiser to accept the reality of decline and focus on investing in human capital that can move out, not fixed physical capital. After all, the job of government is to enrich and empower the lives of its citizens, not to chase the chimera of population growth targets. Just once, I want to hear a Rust Belt mayor say with pride “my city lost 200,000 people during my term, but we’ve given them the education they need to find a better life elsewhere.”

Más cosas:

  1. A través de Rebuilding Place in the Urban Space podemos encontrar un proyecto fotográfico (100 abandoned houses) que ilustra la magnitud del problema en Detroit.
  2. La revista Volume ha publicado un dossier titulado Suburbia after the crash en el que se incluye Embracing the shrink paradigm, un post donde encontrar más referencias sobre el tema.
  3. La revista también incluye el link al proyecto Shrinking cities, una iniciativa de la Fundación Federal Alemana para la Cultura, realizado en cooperación con la Oficina de Proyectos Philipp Oswalt, la Galería de Arte Contemporáneo de Leipzig, la Fundación Bauhaus de Dessau y la revista archplus. Más información en castellano a través del Instituto Goethe.
  4. Por último, este video refleja de una forma muy visual cómo este no es un problema de ahora ni un problema exclusivamente de Estados Unidos, sino que desde 1990 son muchas las ciudades en todo el mundo que han visto fluctuar su población:

http://www.ciudadesaescalahumana.org/2009/06/obama-demolition-man-and-shrinking.html

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