Expectativas humanas

En esta situación y por diversas fuerzas imperantes, honestos intentos de arquitectos aislados que buscan proteger aquellas zonas con cierto grado de unidad, no han alcanzado asimismo a traducirse en mecanismos que concilien un vago concepto de “valor urbano” y la libertad del arquitecto y que medien para acoger las expectativas individuales dentro de esa unidad urbana sin “congelarla” en “escenografías”, cuando las obras se deben integrar a lo ya existente.

LETELIER PARGA, Sofía. Golondrinas, libertad y Valparaíso. El uso del suelo urbano y su resultante borde-calle como términos de identidad en áreas residenciales. Boletín del Instituto de la Vivienda. 9(22): 5-29, mayo 1995. ISSN 0716-5668. p. 22.

 

Significaciones etimológicas:
– De la raíz griega “antropos”, dice que el hombre es el que sabe mirar hacia arriba
– De la raíz latino “homo” le recuerda al hombre que es el nacido de la tierra, del humus.
– De la raíz germana “man” dice del hombre que es un ser pensante.
De lo anterior se deduce que el hombre es el ser formado con tierra, de una parte, como todas las cosas de nuestro planeta, y que se eleva, de otra por encima de ellas, adentrándose en un mundo superior, el suyo, el conquistado por su constancia, fatigas y afán indetenible de perfección.

INVI. Propuesta INVI. 2005. Equipo investigación SIV.

Otros autores

Expectativa: Esperanza de realizar o conseguir algo. Posibilidad razonable de que algo suceda. Posibilidad de conseguir un derecho, una herencia, un empleo u otra cosa, al ocurrir un suceso que se prevé.
Humana: Perteneciente o relativo al hombre (ser racional) Propio de él.

RAE. Diccionario de la lengua española [En línea]. [Fecha de consulta: 10 agosto 2015]. Disponible en: http://lema.rae.es/drae/.

Expectativas: Se trata de las representaciones mentales – tácitas o expresas, precisas o difusas – de sucesos o estados de cosas esperados. Esbozadas en el horizonte que rodea todo objeto experimentado, se forman mediante procesos de asociación e inferencia, a menudo prelógicos, fundados en los supuestos del sentido común y surgen muchas veces como mero fruto de esquemas rutinizados, del acervo cognitivo y el sistema de relevancias del sujeto, derivados de su situación biográfica determinada. Las expectativas representan un elemento básico de la realidad social y su reflexividad.

GINER, Salvador, ed.; LAMO DE ESPINOSA, Emilio, ed. y TORRES, Cristóbal, ed. Diccionario de sociología. Madrid, Alianza. 2001. 895 p. ISBN 84-206-8670-0. p. 286.

 

Construir quiere decir originariamente “habitar”. La vieja palabra “bauen” significa “yo habito, tú habitas”, el modo como tú eres y yo soy, la manera según la cual somos los hombres sobre la tierra, es el bauen, el habitar.
Ser hombre quiere decir; ser como mortal sobre la tierra, lo que quiere decir: “habitar”.
La vieja palabra bauen dice que el hombre “es” en cuanto “habita”; pero esta palabra es al mismo tiempo “cuidar y cultivar” por una parte, como también “edificar construcciones” por la otra.
El construir como el habitar, esto es, “ser sobre la tierra” queda para la experiencia cotidiana del hombre como lo “habitual”. Por eso está retraído tras las actividades del cultivar y edificar. La consecuencia es que estas actividades reclaman como exclusivo de ellas el término construir y el sentido propio y verdadero del construir, o sea el “habitar” cae en el olvido.
Con este reclamo se oculta algo decisivo, a saber: no se experimenta el habitar como el ser del hombre; el habitar no es pensado jamás ni en absoluto, como el rasgo fundamental del “ser-hombre”.
Es decir que: ser hombre o ser humano se da en el habitar, soy hombre o soy humano en tanto habito.

HEIDEGGER, Martin. Construir, habitar, pensar. Tecnología y construcción. 18(1): 54-59, enero 2002. ISSN 0798-9601.

 

El ser humano es un ser vivo y por lo tanto autopoiético, es decir, que se reproduce a si mismo (en su organización; no en su estructura). Conciencia humana es la coherencia que observamos en el dominio del acoplamiento social y la comunicación lingüista y su ampliación en el lenguaje.

MATURANA ROMESÍN, Humberto. El árbol del conocimiento: las bases biológicas del entendimiento humano. Buenos Aires, Lumen; Santiago de Chile, Universitaria. 2003. 171 p. ISBN 9870003583.

 

El hombre no es un ser, sino un acontecer, un proyecto en permanente realización, puesto que tiene historia más que naturaleza. Cuanto más inteligente y culto es un hombre tanto menos vive en el presente y tanta más importancia toma para él, el pasado y el futuro.

ORTEGA Y GASSET, José. El mito del hombre allende la técnica. Tecnología y construcción. 18(1): 60-70, enero 2002. ISSN 0798-9601.

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Time limit is exhausted. Please reload CAPTCHA.