Colusiones para el desarrollo urbano discriminador

En los últimos días hubo una noticia que casi ha pasado inadvertida y que tiene un gran impacto urbano, ya que muestra lo complejo del tema y las presiones políticas e institucionales, absolutamente transversales, que hay detrás de las grandes inversiones inmobiliarias. Me refiero al sumario iniciado por la  Contraloría General de la República contra la Dirección de Obras de la Municipalidad de Providencia por los permisos de edificación otorgados al Costanera Center, el cual estaba destinado a convertirse en el edificio más alto de Sudamérica, y que está paralizado desde enero pasado por la crisis económica.

En este caso se han producido una serie de irregularidades, tales como el permiso tardío de edificación (hoy objeto de sumario), el cambio de las ordenanzas de parte de la autoridad política, la no resolución del problema vial, etc.

Quisiéramos hacer una reflexión más amplia respecto a la relación entre la inversión privada y el comportamiento estatal, ya que, en resumen, estamos en presencia de una serie de actuaciones al filo de la legalidad de autoridades, nacionales y municipales, de todas las orientaciones políticas, tendientes a favorecer desembozadamente una iniciativa inmobiliaria, espectacular e impactante, sin preocuparse de los efectos que pueda tener en la ciudad.

Este tipo de situaciones es evidente con los procesos de desarrollo urbano liderados por el sector privado. Lo cual, hasta cierto punto, es lógico, ya que el objetivo principal de la inversión urbana privada es la obtención del lucro, y no del bien común, lo cual debería ser tarea de las autoridades políticas que manejan el aparato estatal.

Sin embargo, lamentablemente, también en el desarrollo de las ciudades del país se ha desperdiciado el potencial poder igualador y democratizador de las inversiones públicas en lugares de bajos ingresos.  Explicación principal para este hecho es el comportamiento implacable de la renta de la tierra, y de otro formidable instrumento, potencialmente igualador de oportunidades, pero siempre con resultados regresivos, como son los planes reguladores.

Como resultado de esta particular asociación, o colusión para usar una palabra de moda,  es la permanente expulsión de sectores de bajos ingresos a la periferia, parte de la ciudad que se ha convertido en un receptáculo de pobres.

Muchos de los emergentes y graves problemas sociales que presenta la sociedad chilena tienen que ver con esta situación. Temas como la delincuencia, la no participación social, la violencia, el alto costo e ineficiencia de los programas sociales, etc.,  están vinculados a esta temática.

Santiago de Chile, si bien tiene la tasa de delincuencia más baja de América Latina, vive una histeria, mediática y política,  por el tema de la seguridad ciudadana. El tema de la delincuencia no tiene que ver necesariamente con la pobreza. Creemos que los fenómenos de la violencia e inseguridad están más vinculados a la exclusión social y a la desigualdad urbana. Es así que nos atrevemos a afirmar que, junto con la educación, el elemento más excluidor de nuestra sociedad es la segregación en todas nuestras ciudades.

Por lo tanto, es hora de un trabajo interdisciplinario que incorpore en el diseño y ejecución de las políticas públicas y las políticas sociales el tema de la ciudad y del desarrollo espacial en general. Pero, sobre todo, es hora de un gran acuerdo político por la democratización de las ciudades.

Las políticas de vivienda tienen que poner como prioridad la mezcla social y la dotación de espacios públicos dignos, seguros e igualitarios.

Sin duda que este será un proceso muy difícil y muy largo. Para ello, deberemos ayudar a construir el tema; deberemos lograr la organización y participación ciudadana; y se deberá buscar establecer un diálogo social que permita la concientización al sector privado, a través de un gran acuerdo nacional sobre las ciudades democráticas e integradas.

Esta es una tarea ardua y larga, a la cual estos comentarios y esta radio pretenden contribuir con un granito de arena.

Fuente: Julio Hurtado en www.radio.uchile.cl

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