Un plan concertado para Santiago

Como un claro signo de la creciente importancia que tienen para la gente las políticas urbanas y el desarrollo de las ciudades, se ha iniciado en los medios de comunicación un gran debate sobre el crecimiento de Santiago y su planificación, el cual se debiera intensificar producto de la decisión del Ministerio de Vivienda y Urbanismo de concordar con el consejo regional la actualización del Plan Regulador Metropolitano de santiago (PRMS) durante 2008.

por Luis Eduardo Bresciani

Este debate da cuenta no sólo de la importancia que la planificación urbana de la importancia que la planificación urbana tiene en la construcción de mejores ciudades sino que nos alerta sobre la necesidad de lograr mayores consensos que faciliten el desarrollo de nuestras urbes a largo plazo, haciendo de la práctica de actualizar nuestros planes reguladores una tarea permanente y no extraordinaria o polémica.

Si bien el PRMS ha registrado modificaciones, como la innovadora incorporación del sistema de Desarrollo Urbano Condicionado, lo cierto es que la zona que comprende a la provincia de Santiago y a las comunas de Puente alto, San Bernardo y Calera de Tango no ha sufrido revisiones significativas en más de 14 años. Este período supera el tiempo razonable de evaluación de un plan y nos obliga a su actualización para responder a las crecientes demandas urbanas.

Por ello se requiere instalar el consenso respecto de que la efectividad de todo plan regulador depende de su capacidad y flexibilidad para adaptarse a nuevos problemas y demandas.

Otro aspecto clave para el éxito de las reformas al PRMS radicará en el proceso de aprobación de los cambios. Aunque en los últimos años se ha impuesto una discusión más informada sobre el tema, reorientada hacia las condiciones y exigencias que garanticen un desarrollo urbano de calidad, aún son necesarios mínimos acuerdos sobre los procesos de participación en la planificación urbana. Cuando esto se logre, se reducirá la innecesaria conflictividad que hoy tiene modificar un plan regulador.

En esta línea, el gobierno ha enviado al Congreso un amplio proyecto de ley sobre planificación urbana que, entre otras materias, incorpora mayores espacios de participación en la formulación de los planes reguladores, principios que podemos aplicar al PRMS, posibilitando un proceso participativo que permitan al Consejo Regional aprobar con amplio consenso las reformas al plan.

Desde esta perspectiva, el éxito y efectividad de estos ajustes al PRMS no sólo radicará en aplicar efectivos condicionamientos al desarrollo urbano, sino en la calidad del proceso de acuerdos respecto a qué zonas de la ciudad son las factibles de ser reconvertidas o incorporadas como suelo urbano.

Sabemos que aunque la actualización del PRMS incluye aspectos tan relevantes como la reconversión de zonas industriales, el fortalecimiento de los corredores de transporte, las áreas verdes y subcentros metropolitanos, será la revisión de los límites urbanos la materia de mayor debate, dados los efectos que esta norma genera sobre los mercados del suelo y materias ambientales.

De la calidad de este debate dependerá aprovechar esta oportunidad para construir consensos estables en el tiempo, que faciliten la concertación entre el gobierno regional, los municipios, ministerios, el sector privado y la comunidad, incrementando la transparencia de estos procesos y la efectividad de las normas. De ello depende, en gran parte, el desarrollo de nuestras ciudades y las oportunidades de sus habitantes para acceder a más calida de vida urbana.

Fuente: La Tercera, miércoles 19 de marzo de 2008

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