Edificios de madera y en altura, las construcciones sustentables que podrían resolver el déficit habitacional

Fuente: CNN Chile 28-02-2019

Poco a poco la arquitectura y el diseño sustentable van ganando terreno en Chile. Una torre construida en base a madera y con seis pisos de altura será clave para evaluar la resistencia y durabilidad de este material, de forma de poder replicar este modelo en viviendas sociales.

El cuidado del medioambiente es un tema de suma importancia por estos días. El reciclaje y el uso de productos sustentables es una tendencia a nivel mundial, que está tomando fuerza a distintos niveles en Chile.

El área de la arquitectura y el diseño fue una de las primeras en sumarse al cuidado del planeta, ocupando materiales nobles o reciclados. Eso fue lo que ocurrió en la Reserva Nacional del Lago Peñuelas, en la región de Valparaíso, donde se construyó el edificio más alto de Latinoamérica hecho en madera.

Esta torre de 20 metros de altura -6 pisos en total- es una iniciativa para fomentar la construcción ecosustentable en altura, impulsada por el Centro de Innovación en Madera de la Universidad Católica y el apoyo del Ministerio de Vivienda y la Fundación Imagen de Chile.

La construcción de cada piso se hizo en una fábrica y tomó unos tres meses, tiempo en que paralelamente se cimentó el terreno donde se iba a edificar. Por su parte, el montaje de las estructuras -que cuentan con resistencia antisísmica- tomó apenas cinco días.

Los próximos 18 meses serán claves para evaluar el comportamiento físico y ambiental de la estructura, con el objeto de determinar si es posible replicar este modelo en viviendas sociales en altura y en madera.

“En Chile tenemos un déficit de viviendas y es imposible responder a ese desafío a través de un sistema constructivo tradicional”, afirmó Juan José Ugarte, director del Centro de Innovación en Madera UC.

“Con sistemas como este, amigable con el medio ambiente, con recursos locales, industrializable, con rapidez de construcción y responsable frente a los desafíos del calentamiento global, podemos responder con una política pública sostenida en el tiempo hasta solventar este déficit de vivienda”, agregó Ugarte.

Contrario a lo que se podría pensar, la madera no solo es resistente en el tiempo -si se toman las medidas pertinentes para que no entre en contacto con la humedad-, sino que además ayuda al aislamiento acústico o térmico al usar la tecnología llamada “piel ventilada”. Con ello, además, se reduce el consumo de energía en las viviendas.

“Para la industria del diseño, la arquitectura y la construcción está siendo cada vez más importante crear productos que cuiden el medio ambiente, ya sea por medio de la reutilización de materiales o de la eficiencia energética”, asegura Laura Yáñez, gerente de Marketing WCP en Hunter Douglas, expertos en cortinas de alta gama.

“Por ejemplo, el caso de Hunter Douglas contamos una nueva colección de cortinas tejidas con hilo FLX, es decir, un eco-hilo de alto rendimiento, fabricado con plásticos reciclados y recuperados de playas, costas y comunidades costeras. Con ello, no solo hemos contribuido a limpiar los océanos, sino además a crear un producto libre de toxicidad y que contribuye al control solar en los hogares”, explica Laura Yáñez.

Más económicas y más eficientes

Los expertos coinciden en que el reto está en hacer que la gente vea que una vivienda de madera no es un “refugio temporal”, sino que puede ser incluso mejor que una casa tradicional.

En primer lugar, acceder a una de estas viviendas es notoriamente más barato, debido al bajo costo de los materiales y el menor tiempo de trabajo que necesita esta construcción.

Por otro lado, mantener una de estas casas también es económico, debido a que el revestimiento de los muros o los pisos contribuyen a cuidar y hacer eficiente la energía. Por su lado, también son viviendas durables y con resistencia antisísmica.

Actualmente, un 94% de las viviendas en áreas urbanas en América Latina y el Caribe no tienen buena calidad, según cifras del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Por ello, en nuestro país -donde hay un déficit estimado de 500 mil casas, según la Cámara Chilena de la Construcción- sería un acierto masificar la construcción de viviendas sustentables, durables y en altura.

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