Fundación Chile elabora proyecto para mejorar calidad de vivienda social

El organismo dirigió un proyecto con expertos de distintas universidades para determinar los estándares de bienestar habitacional desde el punto de vista térmico, acústico y de iluminación natural. Posteriormente, la institución traspasó estos resultados a profesionales del Minvu Y Serviu. A modo de ejemplo, con un aumento en el costo entre un 2 y 10% se obtienen inmejorables ventajas para sus ocupantes en términos de salud y ahorro de energía.

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Analizar cuáles son las condiciones necesarias en la construcción de las viviendas subsidiadas por el Estado para mejorar la calidad de vida de sus habitantes fue el gran tema del proyecto encabezado por Fundación Chile y desarrollado conjuntamente con profesionales de las Facultad de Arquitectura de la Universidad de Chile, la Universidad Técnica Federico Santa María y la Corporación de Desarrollo Tecnológico de la Cámara Chilena de la Construcción. Una adecuada aislación térmica y acústica y una buena iluminación pueden hacer una gran diferencia en el confort de una vivienda.

Al finalizar este proyecto, con el cofinanciamiento de Fondef-Conicyt, los resultados se traspasaron a los profesionales del Ministerio de la Vivienda y Servicios de Vivienda de la Región Metropolitana, de modo de incorporarlos a los planes de vivienda social.

Para ello se realizaron talleres interactivos, donde se entregaron a esos profesionales las herramientas y conceptos para aplicar y evaluar estos estándares de bienestar habitacional en la etapa de diseño de los proyectos.

Los mismos profesionales evaluaron cuatros proyectos habitacionales, donde realizaron un diagnóstico, entregaron recomendaciones de diseño y determinaron el costo adicional. Estos proyectos fueron los siguientes: Conjunto Casa Nueva Social de Puente Alto, Conjunto Habitacional La Roca de Quinteros, Loteo Michahue de Concepción y Conjunto Habitacional Arauco.

Como conclusión, las viviendas tal como hoy se entregan poseen altas demandas energéticas (280 kwh/m2 año), debido al alto nivel de infiltración y deficiente aislamiento térmica. La demanda de energía se podría reducir en un 50% si al menos se separara térmicamente esas zonas, lo que no significaría un mayor costo.

Casi todos los conjuntos habitacionales presentaban riesgo de condensación en la mayoría de los muros. Para evitar estos problemas, la recomendación es una buena orientación de la vivienda, mejorar las propiedades térmicas de los muros, aumentar la hermeticidad y separar térmicamente los sectores no terminados.

Estas recomendaciones destinadas a mejorar el confort térmico tienen un costo entre 2 y 8% del valor final. En términos generales, si una vivienda de 340 UF y con 40 m2 construidos se le mejora térmicamente su envolvente, de manera de disminuir en 30 kwh/m2 año sus pérdidas energéticas, se requerirá de dicho sobre costo que entregará inmejorables ventajas para sus ocupantes en términos de salud y ahorro de energía. Es decir, un interior temperado en invierno por una buena aislación térmica se traduce en una disminución del 30 por ciento de las pérdidas energéticas con una economía anual para sus habitantes de 4,5 UF en calefacción.

Los expertos indican que este sobre costo, por una sola vez, se traduce en beneficios anuales permanentes y acumulativos para sus ocupantes.

Desde el punto de vista de Eficiencia Energética a nivel país, la menor pérdida energética unitaria proyectada a 20 años, sobre un total de 20 mil viviendas de 40 m2, construidas anualmente, se traduce en un ahorro acumulativo en esos 20 años de 5.000 millones de kwh, lo que equivale a la energía generada en un año por una central eléctrica de 580 MW.

A todo lo anterior se suma que Fundación Chile realizó un programa piloto relativo al Factor Físico Espacial, respecto del mobiliario interno, que es uno de los aspectos que más inciden en la sensación de estrechez en el interior de las casas. Para ello se trabajó con Masisa, la Unión Comunal de Allegados de La Florida (298 familias de Puente Alto) y el SERVIU Metropolitano.

Incluso, se diseñó en conjunto con pobladores un mobiliario mínimo de 6 muebles, con un costo instalado de UF 5. A los seis meses pudieron constatar el mayor confort espacial respecto de sus vecinos.

Con un sobre costo por vivienda subsidiada por el Estado de 2 a 8% en aislamiento térmico y 1.5% en mobiliario, sus habitantes mejorarán notablemente su calidad de vida y el país recuperará con creces esos sobre costos mediante los ahorros energéticos correspondientes.

El proyecto indica que “dado los beneficios que se pueden lograr para mejorar la calidad de vida de los moradores de las viviendas subsidiadas por el Estado, conociendo los costos involucrados, hay que hacer lo posible por asegurar la correcta aplicación e incorporación de los estándares de habitabilidad en ellas”.
Fuente: El Mostrador http://www.elmostrador.cl/
19 de Enero de 2007

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