Terminar con los campamentos en seis años: La batalla que Lagos perdió

por Bernardita Aguirre Pascal
Erradicar la extrema pobreza: El desafío de la Presidenta Bachelet

La Presidenta Bachelet heredó 453 campamentos, que ella quiere terminar con su nueva política habitacional. Será difícil, pues su programa adolece de capacitación laboral, la misma que hizo fracasar los planes de Frei y Lagos.

«En seis años terminaremos con los campamentos y los allegados, eso es algo que está al alcance de la mano. Hemos construido 100 mil casas por año, ahora haremos 120 mil por año», prometió Ricardo Lagos.

Durante su gobierno puso sus esfuerzos en cumplir su promesa y dio más recursos a Chile Barrio, el programa estrella de la administración Frei para terminar con los asentamientos precarios en su período. Pero ninguno de los dos lo logró.

Al parecer el problema no se soluciona sólo con más casas, porque al erradicar una ocupación irregular otra vuelve a nacer con los mismos o nuevos pobladores.

Hoy, según el último catastro del Centro de Investigación Social de Un Techo para Chile, existen 453 campamentos en todo el país, donde viven 24.490 familias.


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¿Por qué más campamentos?

«El programa Chile Barrio fracasó porque pretendía erradicar los campamentos y lo que hizo fue incentivar su creación», explica el director del programa social de Libertad y Desarrollo, Rodrigo Castro.

Según él, se incentivó a más familias a irse a estos asentamientos para poder acceder a casas. Además éste no abordó el problema de insuficiencia de ingresos familiares, ayudándolas en el trabajo, y ellas volvieron a vivir en forma irregular al no tener cómo mantener sus casas.

«Chile Barrio ha sido exitoso desde el punto de vista de su meta, que fue terminar con 972 asentamientos precarios. Este año concluye su labor», dice la subsecretaria de Vivienda, Paulina Saball.

Ella reconoce que hoy en el país existen ocupaciones irregulares pero recalca que Chile Barrio permitió un aprendizaje que generó un cambio en la política habitacional. «En primer lugar, la organización del grupo, que defina su proyecto habitacional y lo implemente con cargo al subsidio y a su ahorro con un acompañamiento técnico del Estado», dice la subsecretaria.

Además sirvió de base para las nuevas políticas habitacionales del gobierno de Michelle Bachelet que incluyen el subsidio de localización, para que la gente se mantenga en barrios dentro de las ciudades, y un mayor énfasis en la supervisión técnica y la habilitación social.

Están contemplados 227 mil nuevos subsidios para viviendas más amplias, en barrios mejores, con asistencia técnica y garantía de calidad. Además se abordarán los problemas de viviendas deficientes con 160 mil subsidios para ampliar y mejorar viviendas y se recuperarán los espacios comunes de 200 barrios vulnerables.

El esfuerzo de aquí al 2010 es titánico, pero está basado en los datos del último censo y la ficha CAS y podría ser que los resultados de la ficha de protección social revelen una nueva realidad de pobreza. Esto sumado a que se siga sin resolver la habilitación de la familia para el trabajo, lo que permitiría que ella mantenga su casa, nos podría llevar a un Bicentenario con campamentos.

¿Por qué fracasó? Faltó habilitación social y laboral

Las casas que les dieron a los pobladores del campamento senador Matte del cerro San Cristóbal en Lampa y San Bernardo más que una solución fueron un problema. El traslado terminó con su organización vecinal, fueron insertos en barrios masivos lejos de sus fuentes laborales que estaban en La Vega o en el comercio ambulante y finalmente varias familias volvieron a las tomas.

Queda claro que el fin de los asentamientos precarios va más allá de una casa. Para enfrentar el problema de ubicación se creó el subsidio de localización «para quienes construyen viviendas en terrenos bien ubicados en la ciudad y dotados de servicios», explica la subsecretaria de Vivienda, Paulina Saball.

Agrega que además se han aumentado los montos y se han perfeccionado las exigencias y la supervisión a la asistencia técnica que implica organizar a los pobladores, asesorarlos en la elección de su terreno, diseño de viviendas y habilitación social, que incluye conectarlos con consultorio, escuelas y municipios.

En este último punto estaría una de las deficiencias de Chile Barrio. Según la evaluación de impacto del programa hecho por la Dipres, aunque se decía haber cubierto el 80% de las familias con habilitación social, sólo entre un 8% y un 15% de los propios beneficiarios dice haber participado en este programa.

Un Techo para Chile en su área de vivienda definitiva pone especial énfasis en esto. «Acompañamos a las familias en su proceso de postulación, las incentivamos a que ahorren más de 10 UF para que obtengan una mejor solución habitacional y se entrenen para mantener su vivienda y las conectamos en sedes sociales y con las escuelas y consultorios», explica el director del área de Vivienda Definitiva, Mirko Salfate.

Además para darles buenas casas, bien localizadas y un mejor barrio invitan a las empresas a aportar recursos.

Con estos aportes y con esfuerzo e imaginación para construir en ex basurales, sanear legalmente terrenos y la ayuda del programa Elemental de la UC, que diseña viviendas de alta densidad sin hacinamiento, han podido lograr excelentes poblaciones. Pero reconocen que todos estos esfuerzos son en vano si no se logra que la gente mantenga sus viviendas capacitándola para trabajar.

Pero el Minvu no incluye este tema en su política habitacional. «No tenemos ningún proceso de habilitación laboral, pero como cualquier servicio público entregamos información necesaria y orientamos», dice Saball.

Viviendas para 2007

La nueva política habitacional de Michelle Bachelet concentra el 70% de sus recursos en los más pobres:

Fondo Solidario Quintil I: Unas 32.250 familias serían favorecidas este año con proyectos de construcción y viviendas construidas.

Fondo Solidario Quintil II: En 2007 habría 10 mil familias beneficiadas con viviendas construidas.

Subsidio Rural: Podrían recibirlo unas 10.886 familias de escasos recursos del sector rural que quieren construir en terrenos propios o formar villorrios.

Protección del patrimonio familiar: este año para 38.473 familias que necesitan mejorar, reparar o ampliar sus viviendas.

Fuente: El Mercurio Sábado 7 de abril de 2007

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