Ministerio de Vivienda prepara nuevos estándares para edificar casas sociales

Fuente: El Mercurio Nacional 16-12-2015

Por Manuel Valencia

En cinco décadas pasaron desde las casetas sanitarias a inmuebles de más de 50 m {+2} , con espacios públicos incluidos. A futuro se buscará potenciar la innovación constructiva y de diseño.

Exactamente hace medio siglo, el primer ministro de Vivienda, Modesto Collados, se sentaba en su oficina con el desafío de constituir una nueva cartera de gobierno y comenzar a resolver un profundo déficit habitacional y urbano que afectaba a todo el país. Era 1965 y hasta 1970 se necesitaban con urgencia 360 mil casas. La misión era mayúscula: cada año, hasta el término de la administración de Eduardo Frei Montalva, 60 mil familias debían recibir sus llaves.

Pero el déficit no se resolvería en ese sexenio. Por cinco décadas, ha marcado la gestión del Ministerio de Vivienda y Urbanismo y la veintena de programas habitacionales que la cartera ha implementado, con diversos énfasis, para conseguir el mismo propósito: eliminarlo.

Dos millones de casas

En esos 50 años, las casetas de 15 m {+2} pasaron a viviendas básicas de entre 35 m {+2} y 40 m {+2} . También hubo progresivas (se construían en etapas) y se llegó a las actuales, de un mínimo de 50 m {+2} . En total, se levantaron dos millones de viviendas, un avance que deja a Chile al borde de resolver su déficit cuantitativo histórico y solo contar con uno vegetativo: hoy son cerca de 459 mil las familias que necesitan una casa y otras 1,2 millones que requieren mejoras cualitativas, como una ampliación o reparaciones.

La ministra de Vivienda, Paulina Saball, dice que a partir de esos logros surgen nuevos desafíos, como la integración social.

«Tenemos que pensar en cómo garantizar bienes públicos de calidad, cómo conseguir espacios urbanos para brindar igual acceso a espacios públicos, transporte, servicios, porque los conjuntos estén insertos en redes sociales, que sean armónicos», argumenta.

Anticipa que, así como las viviendas crecieron en superficie y hoy cuentan con tinas, cálifont, balcones o instalaciones para lavadoras, en el futuro incorporarán materiales como la madera o nuevas tecnologías antisísmicas. Además, se diversificará el tipo de viviendas, para adaptarlas a la edad de sus ocupantes, los climas o los diversos niveles de remuneraciones. «Será una vivienda social adaptada a los ciclos de vida», dice.

También seguirá creciendo el énfasis en los equipamientos y servicios para los conjuntos habitacionales. «Ya no solo se trata de construir grandes cantidades de viviendas, sino de garantizar calidad de vida», dice Saball.

En ese sentido, la secretaria de Estado explica que se trabaja con la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) y el Consejo Nacional de Desarrollo Urbano para definir estándares mínimos en la ciudad, de modo de garantizarlos en los futuros conjuntos habitacionales. Entre ellos, habrá superficies mínimas de áreas verdes, distanciamientos a equipamientos, espacios de las propiedades y acceso a servicios como el transporte.

«Ahora estamos equilibrando las cosas (…) En vivienda ya no hay cantidad sin calidad. No hay casas sin ciudad. No hay Estado sin mercado».

PAULINA SABALL
Ministra de Vivienda y Urbanismo

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